Descubriendo las islas jónicas

Publicado el 24 de febrero de 2026, 23:45

Descubriendo las Jónicas del Sur. 

Ya con provisiones abordo y sin huéspedes, partimos para el sur, con destino a descubrir una de las zonas más lindas de la islas griegas. Las islas de Lefkas, Itaka, Kefalonia y Zakynthos. Teníamos 100 millas por delante, así que hicimos una parada intermedia para pasar la noche y poder llegar con luz a destino. Adicionalmente, como nadie nos apuraba, hicimos esa parada para pasar una tarde relajando y recuperando energías, que por más que nos guste estar con huéspedes, te dejan con la batería social un poco baja. 

A la mañana siguiente, pude volver a la rutina de desarrollo personal, hacer Yoga, meditar, chapuzón y luego partir rumbo Lefkada.

Fueron 60 millas con un viento de través perfecto, el barco navegando a 7/8 knts. agua de un azul increíble y al atardecer ya estábamos fondeados en la bahia de Sivota, en Lefkada. Una bahía chiquita, bien metida como una milla entre los cerros de la isla, con un paisaje que parecía estar en el Nahuel Huapi. Lo particular era que había como 7 restaurantes cada uno con una pontón donde amarrr y había amontonados 20 barcos en cada uno. Parece que el acuerdo es que si se cena en el restaurante, la amarra es gratis. 

Con lo cual la situación era... El Montoi fondeado en el medio de la bahía y 200 barcos de charter alrededor, todos apretados en cada pontón. Habría que estar atentos a la hora que estos barcos empiecen a dejar la bahía porque pintaba ser la 9 de Julio a las 10am de un lunes…

Como correspondía, bajamos a cenar en una de las Tabernas griegas y celebrar la llegada a un nuevo destino. 

A la mañana siguiente, partimos temprano antes que el mundo de barcos amarrados empiece a salir y evitamos encuentros cercanos...

Nos fuimos a conocer las islas del Norte, Meganisi en primer lugar, una isla con mil bahías una más linda que otra. En una de estas bahías decidimos quedarnos y estrenamos la modalidad del fondeo con amarre a tierra por popa. Esta maniobra es típica de las islas Griegas donde las bahías tienen mucha profundidad que cae a pique apenas te separas de la costa, con lo cual hay que clavar el ancla en 25 metros a unos 30 metros de la costa y retroceder popa hacia la costa hasta casi llegar a 10 metros de las rocas, de manera de que el ancla tire siempre en la pendiente hacia donde baja la profundidad, con lo cual si llega a garrear siempre es hacia donde hay más cadena apoyada en el fondo. Acá nos pasaron un par de anécdotas graciosas, la primera, hicimos la maniobra de fondeo y fuimos a poner las líneas/cabos de amarre de popa a una rocas grandes que parecían muy sólidas, amarramos las líneas y nos quedamos tranquilos, el tema fue que cuando cargó la primer rachita, el Montoi le echó los kilos y ambas piedras rodaron de su posición sólida como si fueran de juguete. Sin tiempo a pensar mucho tocó zambullirse y nadar a fondo a tierra para recuperar el cabo y ponerlo en otra roca antes que el barco se moviera mucho de su posición. Esta vez, aprendida la lección, uno de los cabos fue alrededor de un árbol y el otro a una roca 10 veces más grande.  

Igual no nos quedamos muy tranquilos, porque por más que estábamos bien amarrados, cuando entraba la racha de través, el barco se movía raro, la olita le pegaba de costado también...tendremos que aprender a convivir con esto porque acá la gente amarra así... igual la mente es difícil de manejar. Por más que estabamos en un lugar increíblemente lindo...mi cabeza estaba preocupada en si habíamos amarrado bien, si el barco no iba a zafarse...que podía pasar con un cambio de viento...etc.

Cuestión que dormimos con un ojo abierto y a las 6am ya no bancamos más, levantamos cabos de popa y fondeo y nos fuimos a una bahía un poco más abierta y con poca profundidad donde tiramos el ancla en el medio y así nos dormimos hasta las 10am.

Los días siguientes fueron de ir descubriendo lugares increíbles, aprendiendo cómo se mueve el viento entre las islas, lo que nos llevó un buen rato de navegar con el viento y la ola en contra, por mas que el pronóstico dijese otra cosa, Cómo las islas son bastante altas, los canales entre ellas son una autopista para el viento térmico que arranca a las 2pm. independiente de la dirección que sople en mar abierto. Aparte de aptender del lugar, hibo espacio para tardes de lectura, meditación y noches tranquilas. En este tiempo aproveché para leer tres libros muy buenos de desarrollo espiritual, meditación y Yoga, La Biografía de un Yogi, de Paramahansa Yogananda, Siddartha de Herman Hesse y Yoga Sutra de Patanjali. Muy en línea para enriquecer este camino de cambio iniciado al vivir navegando y que aún sigo transitando día a día. Lo interesante de algunos de estos libros es que Estefi también los está estudiando en su profesorado de yoga, con lo cual podemos conversarlos y ver cómo aplican en nuestro día a día. En este estilo de vida que elejimos de ir descubriendo cosas nuevas todos los días y de estar viviendo según los códigos de la naturaleza, constantemente se nos plantean situaciones que nos dan la oportunidad de conversarlas y entenderlas a la luz de nuestro camino de desarrollo espiritual y encontrar la felicidad en cada momento.

Nos pusimos un poco profundos...ja!

Luego de terminar nuestra recorrida de reconocimiento, donde pasamos por la isla de Lefkada, Meganisi, Atokos, Itaka, Kefalonia y Zakynthos, descubriendo bahías, puertos y pueblitos, buscamos a nuestros próximos huéspedes en el Sur de Kefalonia. Venían Juan, el primo de Estefi y su novia, Delfi.

Fué una semana excelente, donde por un lado recorrimos y descubrimos varios lugares muy lindos, nuestros huéspedes se fueron felices y nosotros la pasamos bárbaro también. Nos dimos cuenta de lo que disfrutamos compartir esta vida con amigos o  querida. Lo registramos como algo a incorporar todos los años, un par de semanas con amigos y familia es espectacular. 

Recorrimos con ellos, el puerto de Poros en Kefalonia, luego Vathi en Itaka, Sivota en Lefkas, el puerto de Asos en el Noroeste de Kefalonia y por último los dejamos en el puerto de Sami, por el centro de la isla para que puedan tomarse de ahí un taxi al aeropuerto. 

Al día siguiente nos tocó poner el barco en condiciones nuevamente y empezar a bajar a Zakynthos donde en dos días buscábamos a nuestros próximos huéspedes.

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