A descubrir las joyas de Grecia...
Con 370 millas hacia el Este por delante, nuestra primera etapa de navegación fué hasta Siracusa. Salimos bien temprano y el cruce fué casi sin viento hasta la tarde, donde recién pudimos navegar un par de horas a vela. Llegamos a la bahía de Siracusa con la última luz, bajamos el ancla y decidimos quedarnos tranqui en el Montoi, disfrutando la vista ùnica del sol pintando de naranja las paredes de la muralla de Ortigia. Cenamos abordo y a dormir temprano. Antes de dormirme, un pensamiento que se me cruza es el sentimiento compartido con miles de barcos y capitanes a lo largo de la historia, que han dormido en esta bahía protegidos del viento y la ola y con la vista de las luces de esa ciudad milenaria en la proa...y así me dormí.
A la mañana siguiente, luego de un buen descanso, aprovechamos para cargar gasoil en la marina de Siracusa y partimos rumbo 260° hacia Corfú, 300 millas por delante.
Apenas salimos de la Bahía, nos pasó un fenómeno interesante que causaba la isla de Sicilia. Al Sur veíamos viento del Sudoeste de 20 knts. con corderitos bien marcados y 200 metros más al norte calma total. Decidimos hacer un rumbo hacia el Sur a buscar el viento y cuando entrabamos en la racha el barco era un placer como navegaba, pero apenas hacíamos un rumbo más hacia al Norte salíamos de la racha y volvía la calma. Con lo cual nos tocó seguir los caprichos de la naturaleza y hacer un rumbo 15 grados más al Sur que nuestro destino.
El resto del cruce fué con viento durante las tardes/ noches y calma desde la madrugada hasta las 4pm. Salvo la última noche luego de dejar Leuca, en el taco de la bota de Italia por el Norte, donde nos comenzó a soplar un Noroeste que bajaba por el Adriático de 25 knts y que nos llevó hasta Corfú disfrutando el Montoi a 9knts de velocidad y a las 8am estábamos bajando el ancla en aguas Griegas. La tripulación y el barco en perfecto estado, contentos de haber llegado a destino sin inconvenientes, nos fuimos a dormir un rato con la tranquilidad de estar cada vez más cómodos con el conocimiento mutuo con el Montoi.
Los tres días siguientes fueron de recorrido y conocimiento de puertos, pueblos y fondeaderos por Corfu, Paxos y Antipaxos, haciendo scouting de los mejores lugares para parar y visitar con nuestros huéspedes.
Esta es una de las mejores partes del "trabajo", ir recoriendo nuevos lugares, descubriendo rincones que deslumbran, navegando con la mirada curiosa del que ve lugares por primera vez y con la libertad de frenar donde la intuición te indica frenar.
Terminada nuestra recorrida, el sábado 12/7 a la tarde, estábamos entrando a la Marina Gouvia de Corfú, a preparar el Montoi para nuestros próximos huéspedes.
La semana con huéspedes transcurrió muy bien, buscando combinar nuevos lugares, con la seguridad de quedarnos en bahías protegidas cuando la naturaleza nos traía viento de más. Conocimos dos personas excelentes, que navegaban por primera vez y se llevaron un experiencia nueva y una forma distinta de conocer lugares desde el mar. Para nosotros fué una alegría ver que lo habían disfrutado y se habían logrado conectar con el mar, la naturaleza y nuestro estilo de vida.
La siguiente semana subieron nuevos huéspedes, una familia de 4. Ajustamos un poco el itinerario a las condiciones climáticas y a la dinámica interna de la familia y la semana transcurrió muy bien. Luego de terminada la semana, acomodamos un poco el Montoi, nos aprovisionamos ya que teníamos como dos semana sin huéspedes por delante y nos tocaba seguir explorando nuevas zonas de las islas Jónicas. Con Corfú a nuestra popa pusimos rumbo Sur hacia Lefkada.
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