3- Zarpamos rumbo a...

Publicado el 29 de diciembre de 2025, 14:49

Partida hacia Sicilia,

El Domingo 1 de junio, 4pm soltamos amarras con proa a Menorca, donde planeábamos hacer una breve parada.

Partimos con 15 knt de escotas abiertas y el Montoi volvía a sentirse en su medio, contento navegando a 8 knt de velocidad. La tarde era perfecta y para mejorarla apareció una manada de delfines a desearnos buenos augurios!!

Luego de una noche con poco viento y bastante motor, al amanecer pudimos abrir velas a pleno y navegamos hacia el puerto de Ciudadela. La aproximación a Menorca desde el Oeste es espectacular, aparece un costa con acantilados que caen sobre el mar azul, un puente natural de piedras sobre una entrada de mar y luego llegar al puerto de la Ciudadela donde te recibe una la entrada al puerto también, donde te recibe una ría muy fina, que no entrábamos más de dos barcos al mismo tiempo. Dimos una vuelta por el puerto y decidimos seguir navegando unas 25 millas más hasta el puerto de Mahón al Éste de la isla. Si bien el viento se había puesto de proa, aprovechamos para ir recorriendo todas las calas del Sur de la isla. Llegamos a Mahón, donde también nos recibió un puerto natural espectacular que se mete como 3 millas hacia adentro, rodeado de viejas fortalezas y pedazos de historia por donde se mire.

Amarramos en una de las marinas, almorzamos tranqui, luego toco una manguereada al barco y a dormir una siesta. En la venida habíamos identificado algunas cosas para revisar del barco, como el motor fuera de borda y unos cables del instrumental, que hacían sonar una alarma cada 10 minutos así qué había que meterle mano, pero cómo ya habíamos navegado bastante, lo agendamos para el día siguiente. 

Una vez recuperados de la siesta agarramos nuestros scooters eléctricos y partimos a recorrer Mahón, vimos sus lugares tradicionales, compramos un Gin en una destilería famosa por ser la más vieja del Mediterraneo. Y terminamos el recorrido con un copa de vino en la plaza, disfrutando el inicio de la temporada!!

Al día siguiente arrancamos temprano, para encarar las tareas pendientes que nos llevaron toda la mañana. La salida de Mahón la planeamos para la tarde de manera de poder arribar a nuestro siguiente destino con la luz de la mañana. El siguiente destino era Cagliari, en Cerdeña, 240 millas y 32 horas aproximadamente, el pronóstico era bueno. Partimos y enseguida nos dimos cuenta que no habíamos tenido en cuenta un factor clave para travesías largas, la ola o swell en contra que había quedado del viento de los días anteriores, y como ahí el Mediterraneo tiene su ancho máximo, la ola que venía de Turquía y Grecia y pasaba por el sur de Sicilia y Cerdeña nos daba de lleno, no aflojó en los dos días qué navegamos y nos hizo pegarle de frente todo el cruce. Decidimos hacer un rumbo más hacia el Norte para poder entrar al reparo de Cerdeña y que corte un poco la ola. Después de 30 horas pegarle a la ola aprendimos que el swell predominante en navegaciones de largas distancia, es algo a tener muy en cuenta al planificar el momento de la partida. 

A la noche ya estábamos Navegando por la costa Oeste de Cerdeña, con ola en calma, sin embargo, cuando llegamos al Sur de la isla y encaramos hacia el Este, nos recibieron 30 knts de frente y nuevamente a pegarle a la ola. Después de 40 minutos de una condición muy incómoda y para proteger el barco, siendo las 2 am, tomamos la sabia decisión de derivar hacia una bahía protegida del viento del Este, que habíamos previsto como alternativa de abrigo, por si teníamos que esperar que cambie el viento. 

Fondeamos en una playa muy tranquila y nos dormimos unas buenas 4 horas merecidas de descanso hasta esperar que amanezca. La mañana nos recibió en una playa de arena blanca y agua turquesa increíbles, el viento había rotado y salimos rumbo Cagliari, con 40millas por delante. 

La navegación fue tranquila Navegando por el golfo de Caghliari y a las 16hs estábamos amarrados en puerto, con vista a la ciudad vieja y a metros de la base del equipo italiano de Americas Cup, Luna Rossa.

Celebramos con Estefi la llegada a destino después de nuestras primeras 45 horas de navegación de la temporada.

En Cagliari nos recibió nuestro amigo Alessandro, quien habíamos conocido el año pasado en la America's Cup en Barcelona y era parte del equipo de diseño del Luna Rossa. Sorprendente como la vida a bordo, nos permite continuar conectándonos con buena gente en los lugares más inesperados...y llegar con el sentimiento de ser invitados de honor en todas partes...muy distinto que viajar como turista...

Luego de lavar todo el barco, sacar la sal de todos lados y dormir una breve siesta, nuevamente agarramos nuestros monopatines y nos fuimos a recorrer la ciudad vieja de Cagliari y disfrutar un aperitivo al atardecer!!

A la noche, como nos habíamos traído una colitas de cuadril en el freezer, se prendió la parrilla, y cuando se hace un asado suceden cosas mágicas. Al rato estábamos compartiendo la mesa, con la plana mayor de diseño del Luna Rossa abordo, Andres, Alessandro y Andrea, unos genios totales! Fue una de esas noches increíbles, compartiendo historias de regatas y campañas pasadas de America's Cup, acompañadas con una copa de vino y ser un espectador de lujo de lo que fue vivir un poco desde adentro lo que fueron esas campañas!

Nos despedimos con el compromiso de reencontrarnos en Nápoles 2027!!!

Al día siguiente partimos para Sicilia, 140 millas, con un lindo pronóstico de viento de través. El barco navegó bárbaro con un promedio de 8knts y a las 16hs del día siguiente, fondeábamos en Cala Rosa, en la isla de Favignana. Apenas fondeados, lo siguiente fue bajar la planchada de popa y de cabeza al agua turquesa de Sicilia!!!

El sentimiento de llegar a destino después de una navegación de varias horas y fondear en una bahía a descansar, es libertad pura! 

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