Hola amigos les presento...
La bitácora 2025!!
La llegada al Montoi
Ya estoy sentado en el avión, 5 de mayo de 2025, arrancando el 3er. año de esta aventura. Este año con unas sensaciones distintas, ya que la estadía en Buenos Aires fue bastante larga, 5 meses, así que con muchas ganas de volver a nuestra nueva vida pero al mismo tiempo como que uno se acostumbra a estar con la gente querida, disfrutar de asados, juntadas, regatas y la despedida como que duele un poquito.
Ahora me esperan unos días de trabajo para poner el barco a punto, pero volver a conectarme con el Montoi, me genera una energía especial. Dicen que los objetos no tiene alma, pero se ve que los barcos...algo tienen...
Aterrizar en Barcelona, es como llegar a un lugar familiar pero que al mismo tiempo, no es tu lugar, estás de paso. Sin embargo, sin planearlo mucho terminamos, hasta ahora, siempre volviendo para acá. Me imagino que será por la gente querida que conocimos y tenemos viviendo acá, que finalmente es lo que te llama a elegir el lugar.
Así que aterrizé en Barcelona y luego de pasar un día de descanso y disfrutar de un par de visitas fugaces pero lindas con amigos, a la mañana siguiente me voy para Port Calafat a buscar el barco.
Ver el Montoi fue una emoción enorme, estaba recién pintado el fondo y no me acordaba lo gigante que es...
Por suerte sin contratiempos bajamos el barco al agua, armé las cosas básicas para salir del puerto y casi sin darme cuenta se dió el tan esperado momento!...largar amarras y empezar a navegar el 2025!!!
Era un día perfecto con 10 nuditos de viento, calorcito, despejado y para coronarlo el Mediterraneo como dándome la bienvenida me regala la compañía de un grupo de delfines como cortejo...me había olvidado un poco de toda la magia que ocurre al estar abordo.
Luego de dos lindas horas de navegación, estoy amarrado en el puerto de Cambrils,
donde viene una parada de dos días para armar el barco, poner las velas, limpiar cubierta y sacarlo de modo invierno.
No todo es trabajo, aprovecho también para caminar por el lugar y sentarme a comer las delicias típicas de la costa española.
De todas formas es raro estar sin mi co-equiper, que se tuvo que quedar en Buenos Aires unos días más.
Me iba a quedar 3 días en Cambrils por tormentas y luego hacer un tirón de 60 millas a Barcelona, pero como mejoró el pronóstico decidí ir avanzando y navegué hasta Vilanova i la Geltru, a mitad camino.
Una cosa que me tenía un poco preocupado era la toma de amarre en puerto con viento, siendo yo solo abordo.Sin embargo, se ve que con el Montoi ya nos vamos entendiendo nuevamente, ya que se acomodó en la marina respondiendo sin
inconvenientes.
Al día siguiente, partí temprano para Barcelona con un día excelente, viento de 10knts, un poco de proa pero ideal para izar todas las velas y hacer una linda navegada en ceñida. El barco navegaba a 7 knts. dándome la oportunidad de ajustar todos los detalles de puesta a punto de las velas, tensión de stay popel, posición de patines y tensión de drizas. El timón automático seteado para que haga las viradas sólo y yo solo tener que cazar la escota del genoa, hizo que la navegada en solitario fuera un placer.
A eso de las 4pm entro al puerto de Barcelona con una linda emoción en el corazón de estar nuevamente con el barco acá. Y como si nada, volvieron todos juntos los lindos recuerdos vividos el año anterior durante la America's Cup, que no me borraban la sonrisa de la cara.
Al rato ya estaba amarrado en el Real Club Náutico de Barcelona, mi nuevo hogar
por los próximos 10 días, donde me recibieron por ser socio del YCA, el cual tiene correspondencia con el RCNB.
Una vez instalado empiezo a hacer un racconto de todas las cosas que fuí haciendo en los días anteriores como para sacar el barco de modo invierno y ver que no me falte nada importante. Se las comento como para que tengan una idea de lo que implica.
Lo primero que hice al arrancar el trabajo fue pasar una hidrolavadora a toda la cubierta...y disfrutar como debajo de toda la mugre de 6 meses a la intemperie, de poco salió y volvió a aparecer el Montoi qué yo conocía, con la cubierta blanca brillante y la calidez de la madera de la teca.
Luego poner la vela de proa, bajar las drizas qué estaban escondidas para protegerse del sol.
Ajustar los stays de popa, que los había sacado para levantar el barco.
Inflar las defensas y los cabos de amarre, cargar los tanques de agua, armar
camas que las dejamos levantadas para que no junten humedad, ordenar adentro qué estaba lleno de velas y ponerlas en sus pañoles, poner el motor del dinghy en su soporte, revisar carga de baterías, armar la bimini...y luego de 3 días intensos hoy, si bien siempre faltan cosas para hacer, me senté con un rico vaso de Ron que me quedó...a disfrutar nuevamente el estar abordo y retomar la vida del mar!!!
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